Encuentros
A lo largo de nuestro camino de vida, nos encontramos con
muchas personas, personas que pasan desapercibido en los polvorientos pasajes
de nuestro camino.
El camino descubre su velo de claridad cuando nos
encontramos a nosotros mismos en nuestra viva esencia en esta tierra, es decir cuando aprendemos a andar sin levantar polvo.
Cuando la nube polvo invade nuestro
andar es muy poco probable que podamos ver
más allá de nuestras narices. En ese proceso de rebeldía que experimentamos,
se abre el sin fin de excusas que damos
a terceros para evadir nuestra propia nube de polvo que hemos formado nosotros
mismos. Es muy fácil decir -“siempre lo mismo” “pero será posible que no puede salirme nada bien” “cuantas veces tengo que soportar lo mismo”-
En la mente y en la palabra se elaboran mil quejas que solo nos encarcelan o mejor dicho nos encarcelamos de “Nuestra des-gracia” evadimos de manera magistral nuestra responsabilidad, nos alejamos de la esencia de nuestro propio universo interior. Entonces es muy sencillo andar en caminos polvorientos, topándonos con seres en el mismo estado “Atraemos lo que somos y no lo que queremos”. Somos resultado de nuestras acciones por lo tanto de lo que somos. En nosotros radica toda esa información. Ahora debemos aprender nuevamente a andar, a cuidar y tener conciencia de cada paso que damos, conciencia de nuestra esencia. Cuando descubramos que podemos hacer un camino limpio nos daremos cuenta que estaremos más presentes y podremos apreciar mejor el camino, en ese camino veremos a otros como nosotros, que andan en su nube de polvo y a otros que flotan y fluyen en el camino de vida. En ese estado de conciencia pura e infinita nos iremos reconociendo a cada paso que demos. Reconocer lo que somos nos une o podremos ver mejor lo que hay arriba, a eso que muchos llamamos Dios o cualquier nombre que el ser humano le ha puesto a esa energía suprema que está o se expande en el universo.
En los diversos encuentros que tenemos en nuestro camino, ya sea de hermanos del alma o
con seres en el plano amoroso, también vamos evolucionando. Hay seres que solo
cumplen una función en un aspecto y circunstancia de nuestra vida. Hay otros
que se quedan para toda la vida. Creo en
el compromiso mutuo o un acuerdo mutuo que se inicia en algún lugar del
macro cosmos y se cumple en la tierra para avanzar en el camino. Un pacto donde
ambos aceptan ser parte de la evolución de la misma vida, una evolución que
comparte desde el amor y la aceptación. Para que eso suceda afinamos en la
tierra nuestros pasos y vamos despojándonos lentamente de la nube de polvo que
nos impide ver más allá de nuestras narices.
Carlos Colonia B.
08 julio 2013
08 julio 2013